Lunares y volantes

La última de SIMOF, con reflexión incluida…

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mientras preparaba las imágenes para esta última crónica de SIMOF 2012 reflexionaba sobre si realmente la moda flamenca ha alcanzado la madurez suficiente como para medirse por los paradigmas del resto del sector. ¿Podríamos empezar a hablar de un pret à porter flamenco, de un demi -couture flamenco o incluso de alta costura flamenca?

Yo particularmente así lo creo, si bien considero que le faltan otras patas a esta mesa: mayor proyección fuera de Andalucía y más presencia de compradores internacionales.

El mejor ejemplo del pret à porter flamenco lo podríamos encontrar en Nuevo Montecarlo. Es la firma más comercial de SIMOF, tanto, que a veces me cuestiono si sus preciosas propuestas están al nivel de la innovación y creatividad exigibles a una pasarela. Ojo que yo me los llevaría todos a casa, uno para cada día de la Feria, pero lo que vimos el sábado parecía una línea basic de anteriores colecciones. 

Fotos: Pedro Jiménez Candau.

En el demi couture, con atisbos de alta costura, situaría sin dudarlo a la colección de Cristo Báñez, una de mis favoritas de esta edición. Sus líneas depuradísimas y su aportación a la innovación, con unas espectaculares y estructuradas mangas y unos acabados impecables, así lo merecen.

Sus propuestas rocieras, con finos detalles en cuero al más puro estilo Hermés o sus faldas de estampados frutales en un guiño a Stella McCartney, despertaron la admiración del público y de los profesionales. Ni que decir tiene que sucumbí completamente a sus encantos y ya sueño con una de esas faldas (a pesar de no haber ido jamás al Rocío).
Fotos: Jaime Martínez para Wappissima (Grupo Joly)

¿Y de Rosalía Zahíno? ¡Qué puedo decir! Creo que hasta al mismísimo John Galliano le pitaban los oídos al paso de cada una de sus modelos. La diseñadora recreó para nosotros un burlesque calé, rico en matices y texturas, como sólo ella es capaz de hacer. Terciopelos, gasas, mallas transparentes, pedrería, plumas…nada se escapó a su ingenio ni filtro flamencos. No fue para menos y se llevó la ovación más larga y sentida hasta ese momento.

Fotos: Pedro Jiménez Candau.

Como broche de oro, Juana Martín regresaba directamente desde Madrid a Sevilla con su colección «Gitanas en el albero» y salió por la puerta grande. Al ritmo impuesto por la cordobesa sus toreras brindaron al público asistente su mejor faena. Seda, bordados y pedrerías en capotes-capa, monteras y medias de torear….sólo faltaban ‘los trastos’.

Por ponerle un pero, las propuestas de coctel no terminaron de convencerme, quizás hastiada de tanto palabra de honor pero sus trajes en mikado de seda color champán combinado en lavanda o rojo hicieron las delicias del respetable.

Fotos: Pedro Jiménez Candau.

Juana dio la vuelta al ruedo y pasará a los anales de la historia de esta edición que, en general, ha estado algo floja.